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La planificación de la validación de métodos analíticos: La determinación de los parámetros de desempeño.

¿Qué son los parámetros de desempeño?

Para entender qué son los parámetros de desempeño, imaginemos que estamos comprando un coche nuevo. No comprarías un coche basándote únicamente en el color o en si tiene un aspecto atractivo. Querrías saber cómo se comporta en la carretera, ¿verdad? Querrías conocer su velocidad máxima, su eficiencia de combustible, su capacidad de aceleración, y así sucesivamente.

 

En el mundo de los métodos analíticos, esos son nuestros parámetros de desempeño. Son las especificaciones técnicas que nos indican cómo de bien funciona un método en particular. Nos dan una visión detallada de cómo se comporta un método bajo diferentes condiciones y nos permiten tomar una decisión informada sobre si es el adecuado para nuestras necesidades.

Determinando los parámetros de desempeño.

Determinar los parámetros de desempeño es una parte esencial de la planificación de la validación de métodos. Veamos los 7 parámetros de desempeño que recomiendan evaluar la ICH y la Eurachem y cómo se determinan.

La precisión.

 

La precisión es el grado en que los resultados repetidos bajo las mismas condiciones se acercan entre sí. En otras palabras, si disparas flechas a un blanco varias veces, la precisión es qué tan cerca están tus flechas entre sí.

 

Para determinar la precisión, se realiza el mismo análisis varias veces y se observa cuánto varían los resultados. Cuanto menor sea la variación, más precisa será la técnica.

La veracidad.

 

La veracidad, por otro lado, es qué tan cerca está tu resultado del valor verdadero. Volviendo al ejemplo de las flechas, la veracidad es qué tan cerca están tus flechas del centro del blanco.

 

Para determinar la veracidad, comparas tus resultados con un valor de referencia conocido. Cuanto más cerca esté tu resultado de este valor de referencia, más veraz será tu método.

Límite de detección y límite de cuantificación.

 

El límite de detección (LOD) es la menor cantidad de mensurando que puede ser detectada, pero no necesariamente cuantificada, por el método. Por otro lado, el límite de cuantificación (LOQ) es la menor cantidad de mensurando que puede ser cuantificado con precisión y veracidad.

 

Imagina que estás buscando un tesoro escondido con un detector de metales. El LOD sería la menor cantidad de metal que puede detectar tu aparato, mientras que el LOQ sería la menor cantidad que puedes identificar con seguridad como un objeto específico, digamos una moneda de oro.

La linealidad.

 

La linealidad es un parámetro que nos habla sobre la capacidad de nuestro método para obtener resultados que son directamente proporcionales a la concentración del mensurando en la muestra.

 

¿Recuerdas cuando en el colegio solías dibujar líneas rectas en un gráfico? Pues bien, en términos simples, eso es lo que estamos buscando aquí. Queremos que, a medida que aumenta la cantidad de mensurando, nuestros resultados también aumenten en la misma proporción.

 

Para determinar la linealidad, preparamos una serie de muestras con concentraciones conocidas de nuestro mensurando. Luego, aplicamos nuestro método y comparamos los resultados obtenidos con las concentraciones que utilizamos. Si obtenemos una bonita línea recta, sabemos que nuestro método es lineal.

La selectividad.

 

La selectividad, por otro lado, tiene que ver con cuán bien nuestro método puede distinguir el mensurando de interés de otras sustancias presentes en la muestra.

 

Para visualizarlo, piensa en un concierto con una multitud de personas cantando al mismo tiempo. Tu mensurando es el cantante principal y tú eres un fan en medio de la multitud, intentando escuchar solo la voz de tu ídolo. Cuanto mejor puedas hacer esto, más selectivo será tu método.

 

Para evaluar la selectividad, analizamos muestras que contienen no solo nuestro mensurando, sino también otras sustancias que podrían estar presentes en muestras reales. Si nuestro método puede distinguir de manera confiable nuestro mensurando a pesar de la presencia de estas otras sustancias, podemos considerarlo selectivo.

La robustez.

 

La robustez se refiere a la capacidad de un método para seguir siendo preciso y veraz incluso cuando se enfrenta a pequeñas variaciones en las condiciones experimentales.

 

Digamos que estás haciendo un soufflé. Un soufflé es conocido por ser un plato delicado que puede desinflarse con la más mínima perturbación. En este escenario, un soufflé robusto sería uno que permanece esponjoso y elevado incluso si tu horno fluctúa un poco en temperatura.

 

Para determinar la robustez, podrías variar ligeramente las condiciones de tu análisis, como la temperatura, el pH o la concentración de tus reactivos, y ver cómo afecta a tus resultados.

 

La selectividad y la robustez son como los últimos toques que pones en tu auto recién comprado, calibrándolo para un rendimiento óptimo y asegurándote de que solo escuches las estaciones de radio que te interesan. Así es como hacemos que nuestros métodos analíticos sean realmente nuestros. ¡Hasta el próximo blog, queridos lectores!

En resumen, la determinación de los parámetros de desempeño es como investigar a fondo un coche antes de comprarlo. Te permite entender cómo se comportará tu método analítico bajo diferentes condiciones y qué puedes esperar de él.

Fin del tema..