Seleccionar página
Más allá del Título: Definiendo el ADN de tu Equipo (Perfiles de Puesto)

El Candidato de Papel

Era martes por la mañana en «El Laboratorio», y el ambiente en la sala de juntas estaba más espeso que un agar mal preparado. Sobre la mesa de caoba falsa, que había visto mejores días, descansaba una pila inestable de currículums impresos.

 

Sergio, el Director del Laboratorio, tamborileaba los dedos sobre la mesa con impaciencia. Su reloj inteligente marcaba las 9:15 AM, y para él, ya íbamos quince minutos tarde para estar facturando.

 

—No entiendo cuál es el problema, Andrea —dijo Sergio, tomando un sorbo largo de su café, que claramente ya estaba frío—. Necesitamos un analista para Cromatografía. Aquí tengo a un chico con una Maestría en Química Analítica y tres años de experiencia en una farmacéutica multinacional.

 

¡Es perfecto! ¿Por qué le estamos dando tantas vueltas? Contratémoslo ya. El cliente de los aguacates está esperando resultados para el viernes.

 

Andrea, la Jefe de Calidad, suspiró. Tenía esa mirada que Daniela, la auxiliar, llamaba «la mirada de la paciencia infinita». Andrea ajustó sus gafas y separó el currículum del «candidato perfecto» del resto.

 

—Sergio, el papel aguanta todo —dijo Andrea con suavidad pero firmeza—. Sí, tiene una maestría. Sí, trabajó en «MegaPharma». Pero ayer, cuando David le hizo la prueba técnica básica, el chico no sabía purgar la bomba del HPLC. Dijo que en su trabajo anterior solo inyectaba las muestras porque un técnico de servicio se encargaba del hardware.

 

David, el Analista Senior, estaba sentado al fondo, con los brazos cruzados y su bata de laboratorio inmaculada. Resopló con fuerza.

 

—No solo no sabía purgar la bomba —intervino David con su tono seco habitual—. Cuando le pregunté sobre la validación del método para pesticidas, me recitó la teoría de un libro de texto de 1990.

 

Si dejo a este «maestro» solo con mis equipos, en dos días tenemos una reparación de cinco mil dólares y cero resultados para los aguacates. El título no opera el equipo, Sergio. La persona lo hace.

 

Daniela, que estaba tomando notas en una esquina, levantó la mano tímidamente. Era la voz de la inocencia, pero a menudo hacía las preguntas que desarmaban a los gigantes.

 

—Perdón… pero, ¿entonces qué estamos buscando? —preguntó Daniela—. Porque en el anuncio que pusimos en LinkedIn solo decía «Químico con ganas de trabajar y experiencia comprobable».

 

Yo tengo ganas de trabajar, pero no sé usar el cromatógrafo. ¿Eso me hace apta según el anuncio?

 

Se hizo un silencio incómodo. Sergio miró a Andrea. Andrea miró a David.

 

—Exacto, Dani —dijo Andrea, señalándola con un bolígrafo—. Ese es el problema. Hemos estado contratando basándonos en títulos y nombres de puestos genéricos, no en competencias específicas.

 

La norma no nos pide que contratemos gente con muchos diplomas para colgar en la pared. Nos pide que definamos qué diablos necesita saber hacer esa persona para no arruinar los resultados.

 

Sergio se recostó en la silla, derrotado por la lógica.

 

—Vale, vale. Entonces, el chico de la maestría no sirve. Pero, ¿cómo evitamos que esto pase otra vez? No puedo entrevistar a cincuenta personas para encontrar a uno que sepa apretar las tuercas correctas.

 

—No tienes que entrevistar a cincuenta —dijo Andrea, sacando una carpeta limpia—. Tienes que definir el perfil antes de poner el anuncio. No necesitamos un «Químico». Necesitamos un «Analista de Cromatografía con competencia en mantenimiento de primer nivel y validación de métodos bajo la ISO/IEC 17025».

 

David asintió, una rara señal de aprobación.

 

—Y que sepa que la ciencia no se hace en Excel, sino en el mesón —añadió David—. Necesito que tenga habilidad manual, no solo teórica.

 

—Entonces —dijo Daniela, escribiendo furiosamente—, ¿no basta con el diploma de la universidad?

 

—El diploma es la entrada al cine, Daniela —respondió Andrea sonriendo—. Pero nosotros necesitamos saber si sabes actuar en la película. Hoy vamos a reescribir nuestros perfiles de puesto. Vamos a dejar de pedir «superhéroes» y vamos a empezar a pedir «competencias».

 

Sergio miró el reloj de nuevo, pero esta vez con resignación constructiva.

 

—Está bien. Hagámoslo. Pero si esto me ayuda a contratar a alguien que no rompa el equipo de David, invito el almuerzo.

Desmenuzando la Norma: El Concepto (Traducción al Español Humano)

Vamos a detenernos un momento. Olvida por un segundo el lenguaje aburrido de los auditores y hablemos claro, con café en mano, como le gusta a Sergio.

 

La norma ISO/IEC 17025, en su cláusula 6.2.2, nos lanza un mandato que parece simple pero es la trampa donde caen la mayoría de los laboratorios (incluido «El Laboratorio» antes de la intervención de Andrea).

¿Qué significa esto realmente?

Significa que el «Perfil de Puesto» no es un trámite de Recursos Humanos. No es ese documento que copiaste de internet en 2019 y que nadie ha vuelto a leer.

 

La norma te está diciendo: «Oye, si alguien va a tocar una muestra, operar un equipo, firmar un informe o lavar el material de vidrio, necesitas tener por escrito qué ingredientes exactos debe tener esa persona en su cerebro y en sus manos para no estropearlo».

 

Vamos a desglosar los 6 jinetes del Apocalipsis de la Competencia que menciona la norma. Si falta uno, tu mesa tiene una pata coja.

1. Educación: Esto es lo formal. El título académico. ¿Necesitas un Químico, un Biólogo, un Ingeniero o un Técnico?

El error común: Pedir un Doctorado para lavar material (sobrecualificación que genera frustración) o pedir un bachiller para validar métodos complejos (riesgo técnico).

2. Calificación:

 

Ojo aquí, que esto confunde a muchos. La calificación suele referirse a certificaciones externas o estatus profesionales. Ejemplo: ¿Necesita tener tarjeta profesional vigente? ¿Necesita estar certificado como Auditor Interno por un organismo reconocido? ¿Necesita una certificación de que sabe operar un equipo especializado?

3. Formación:

 

Estos son los cursos específicos. La universidad te enseña química general, pero la formación te enseña «Incertidumbre de medición aplicada a matrices de suelo». Aquí entran tus cursos de ISO/IEC 17025, cursos de manejo de software específico, etc.

4. Conocimiento Técnico:

 

Es el «saber qué». No es lo mismo saber que el pH existe (Educación) que saber cómo la temperatura afecta la lectura del pH en muestras de leche (Conocimiento Técnico). Es la teoría aplicada a TU realidad.

5. Habilidades:

 

Es el «saber cómo». Aquí es donde David, nuestro analista escéptico, tiene razón. Puedes tener un doctorado (Educación) y haber tomado el curso (Formación), pero tener «manos de mantequilla» y romper todo lo que tocas. La habilidad es la destreza: pipetear con precisión, titular hasta el viraje exacto, manejar el estrés cuando el equipo falla.

6. Experiencia:

 

El tiempo de vuelo. ¿Cuántas horas ha pasado esta persona resolviendo problemas reales? La norma no te pide «5 años» arbitrariamente; te pide que definas qué experiencia es necesaria para que la persona sea autónoma.

El Espíritu de la Norma:

 

El objetivo no es tener gente con currículums brillantes, sino tener la garantía de que quien realiza una tarea es competente para hacerla. La competencia es la suma de todo lo anterior. Si defines mal el perfil (como hizo Sergio con el anuncio), atraerás a la gente equivocada, gastarás dinero en entrenamiento innecesario y pondrás en riesgo la calidad.

La Caja de Herramientas: Implementación (Cómo se hace esto el lunes)

Muy bien, ya entendimos la teoría. Andrea ya regañó a Sergio. Ahora, ¿cómo arreglamos esto en la práctica? Daniela está esperando con su libreta.

 

Necesitas crear (o actualizar) los Descriptor de Puesto y Perfil de Competencias.

Paso 1: Identifica las Funciones Críticas

No hagas un perfil para «El que trae las empanadas» (a menos que eso influya en la calidad, que en «El Laboratorio» es debatible). Enfócate en quienes influyen en los resultados:

 

  • Dirección Técnica / Gerencia.
  • Responsable de Calidad.
  • Analistas / Técnicos de ensayo o calibración.
  • Personal de recepción de muestras.
  • Firmantes autorizados.

Paso 2: La Estructura del Documento (La Plantilla Maestra)

Aquí te presento una estructura que cumple con la ISO/IEC 17025 y deja contentos a los auditores. Úsala como base para tu sistema documental.

DOCUMENTO: DESCRIPCIÓN Y PERFIL DE PUESTO

A. Identificación del Puesto

 

  • Nombre del Cargo: (Ej: Analista Fisicoquímico Senior).
  • Área: (Ej: Laboratorio de Aguas).
  • Reporta a: (Ej: Jefe de Laboratorio).
  • Supervisa a: (Ej: Auxiliares de laboratorio).

 

 B. Propósito del Puesto

 

Una frase que resuma por qué existe este cargo. (Ej: Ejecutar ensayos fisicoquímicos garantizando la validez de los resultados y el cumplimiento de la norma ISO/IEC 17025).

 

C. Responsabilidades y Funciones (El «Qué hace»)

 

Aquí detallas las tareas. OJO: Incluye responsabilidades específicas de calidad.

 

  • Realizar ensayos de pH, Conductividad y Turbiedad.
  • Participar en la validación de métodos.
  • Reportar trabajos no conformes (¡Vital!).
  • Mantener la confidencialidad de la información del cliente.

 

D. Requisitos de Competencia (El «Qué necesita»)

 

Aquí es donde aterrizamos los 6 puntos de la norma. Sé específico.

Paso 3: ¿Cómo definir las «Habilidades» sin ser subjetivo?

Este es el truco que usa Andrea. No pongas «Ser buena gente». Eso no se puede auditar.

 

En su lugar, usa verbos de acción y contextos:

 

  • Malo: «Trabajo en equipo».
  • Bueno (Estilo ISO): «Capacidad para coordinar actividades de ensayo con otros analistas para cumplir tiempos de entrega».
  • Malo: «Ser ordenado».
  • Bueno: «Habilidad para mantener la trazabilidad de los registros técnicos sin enmiendas no autorizadas».

Paso 4: La Matriz de Autorización (El toque final)

El perfil de puesto es el ideal. Pero la persona real quizás no lo cumpla todo el día 1.

 

Aquí entra la Matriz de Competencias. (Hablaremos más de esto más adelante, pero debes saber que está conectada).

 

Tu perfil dice: «Debe saber operar el ICP».

 

Cuando contratas a alguien nuevo, tu registro debe decir: «Cumple Educación (Sí), Cumple Experiencia (Sí), ¿Sabe operar ICP? (Aún no – En entrenamiento)».

Registros que necesitas generar ya:

  1. El Manual de Perfiles de Puesto: Un documento controlado que contenga los perfiles de todos.

 

  1. Hoja de Vida del Personal (Interna): No el CV que traen de casa. Crea un formato interno donde chequees punto por punto del perfil vs. lo que tiene la persona. Si hay brechas (gaps), eso se convierte automáticamente en tu Plan de Entrenamiento.

Preguntas y Respuestas: El Café con el Experto

Nos sentamos un momento con Andrea y David en la cafetería. Sergio paga los cafés (perdió la apuesta, el candidato no sirvió). Daniela tiene dudas.

P1 (Daniela): ¿Tengo que actualizar los perfiles de puesto si cambia la norma o compramos un equipo nuevo?

R (Andrea): ¡Absolutamente! El perfil es un documento vivo. Si mañana «El Laboratorio» compra un Espectrómetro de Masas Nuclear (soñar no cuesta nada), y nadie sabe usarlo, el perfil del Analista Senior cambia. Ahora requerirá «Conocimiento y habilidad en Espectrometría de Masas». Si no actualizas el perfil, estarás evaluando a la gente con una vara vieja.

P2 (Sergio): ¿Puedo contratar a un estudiante en práctica para hacer ensayos acreditados? Sale más barato…

R (David): Puedes, pero con cuidado. La norma no prohíbe estudiantes. Pero el requisito de competencia para firmar un resultado acreditado no baja solo porque sea estudiante. Si el perfil dice «Título profesional», el estudiante no puede firmar. Sin embargo, puedes crear un perfil de «Analista en Entrenamiento» o «Auxiliar Técnico» con requisitos menores, cuyas tareas estén limitadas y siempre supervisadas. No hay atajos en la competencia, Sergio.

P3 (Daniela): ¿Qué pasa si alguien tiene mucha experiencia pero no tiene el título universitario?

R (Andrea): Es un caso clásico. Imagina un técnico que lleva 20 años haciendo microbiología y sabe más que cualquier doctor, pero no tiene el cartón. La norma te permite flexibilidad si tú la defines. Puedes poner en tu perfil: «Educación: Título Técnico O BIEN 10 años de experiencia comprobada en funciones similares». Tú defines tus reglas, siempre y cuando puedas demostrar técnicamente que esa persona es competente y no afecta la validez de los resultados.

P4 (Auditor Externo – Imaginario): ¿Cómo demuestran las «Habilidades»? El papel dice que es «meticuloso», pero yo veo el laboratorio sucio.

R (Andrea): ¡Golpe bajo pero justo! Las habilidades se demuestran en el campo, no en el papel. Por eso, el perfil de puesto se vincula con la Supervisión. Si el perfil pide meticulosidad, la supervisión debe verificar que la persona trabaje limpio. Si no lo hace, se levanta una acción de formación o correctiva. El perfil es la promesa; la operación diaria es la prueba.

P5 (Sergio): ¿Tengo que hacer un perfil para el Gerente Administrativo que nunca entra al laboratorio?

R (David): Si él compra los reactivos o aprueba el presupuesto para mantenimiento, SÍ. Su función influye en los resultados. Si compra ácido sulfúrico grado técnico en lugar de grado reactivo para ahorrar dinero porque no sabe la diferencia, arruina mi análisis. Su perfil debe incluir «Conocimiento básico de las necesidades de compras técnicas».

Lecciones Aprendidas y Conexión.

Bien, ya tenemos el «Papel Perfecto». Hemos definido al Avatar del Empleado Ideal. Sergio ya sabe a quién buscar y David está contento porque no tendrá que enseñar a sumar a un doctor.

 

Pero… acabamos de contratar a alguien que cumple el 80% del perfil (porque el empleado perfecto no existe). Tiene el título y las ganas, pero le falta saber usar nuestro equipo y nuestro método.

 

¿Cómo cerramos esa brecha sin que David le grite el primer día? ¿Cómo transformamos el potencial en competencia real documentada?

 

Prepara tu café, porque en la próxima parada hablaremos de cómo convertir novatos en expertos sin morir en el intento.

Fin del tema..